DIEGO BELMONTE“Pirates of Silicon Valley” muestra cómo fueron los inicios –prácticamente paralelos- de las que, a la postre, se convertirían en las principales empresas de software informático: Microsoft y Apple. Para ello, se centra en los perfiles de Bill Gates y Steve Jobs, creadores de ambas empresas, desde que estudian en la universidad hasta que la abandonan para centrarse en sus empresas. Los dos personajes siguen caminos diferentes hasta que se entrecruzan.
Los dos protagonistas tienen un objetivo común, pero para lograrlo obran de manera diferente. Puede decirse que Steve Jobs es un auténtico genio, poseedor de un gran carisma, con el que consigue liderar Apple y hacer que fuera la gran competidora de IBM. Bill Gates es más oportunista y hace de la palabra su principal arma, sobre todo en las distancias cortas. Consigue, primero, hacer creer a IBM que posee un software que necesitan para mantenerse en el poder (y que en realidad no tienen) y, después, pasar inadvertido para Apple, haciéndole creer a Jobs que es un aliado, mientras desarrolla otros planes a sus espaldas.
Curiosamente, en su afán de alcanzar la gloria, ambas empresas recurren a la piratería y al robo de ideas de otros fabricantes. De hecho, la bandera pirata es uno de los símbolos adoptados por Steve Jobs en la sede de Apple. Apple se aprovecha de los inventos de Xerox (el ratón y el interfaz gráfico) para terminar de desarrollar un sistema operativo revolucionario. Microsoft adquiere un sistema operativo de un informático de Seattle para vendérselo a IBM (el MS-DOS) y luego, no duda en hacer otro software sobre la base del que tenían en Apple.Aún así, puede considerarse a Jobs y a Gates como dos visionarios. Dos personas que supieron anticiparse al curso de los tiempos, invirtiendo y trabajando en el sector de la informática cuando nadie preveía el potencial que tenía. Nadie antes había pensado en comercializar ordenadores personales, asequibles al público general (Apple fue la primera) Tampoco se llegó a pensar que el software fuera un elemento fundamental para el funcionamiento del ordenador, pues era añadido como un extra más al comprar la máquina. Bill Gates fue el primero que vislumbró las grandes posibilidades económicas que tenía: por ello reclamó que desde IBM se le permitiera quedarse con los derechos del software que era instalado en cada ordenador de la marca. Revolucionó el mercado y comenzó a conseguir la gran fortuna de Microsoft.