viernes, 25 de marzo de 2011

Pirates of Silicon Valley

DIEGO BELMONTE“Pirates of Silicon Valley” muestra cómo fueron los inicios –prácticamente paralelos- de las que, a la postre, se convertirían en las principales empresas de software informático: Microsoft y Apple. Para ello, se centra en los perfiles de Bill Gates y Steve Jobs, creadores de ambas empresas, desde que estudian en la universidad hasta que la abandonan para centrarse en sus empresas. Los dos personajes siguen caminos diferentes hasta que se entrecruzan.

Es una película que, sobre todo, trata del poder, sobre cómo llegar a alcanzar el éxito empresarial, sin importar los medios que sean necesarios para alcanzarlos. Steve Jobs no duda, en el momento en que Apple despega, en explotar y exprimir al máximo a sus empleados para lograr sus objetivos. Por su parte, Bill Gates no duda en copiar los productos desarrollados por otros para alcanzar la gloria.

Los dos protagonistas tienen un objetivo común, pero para lograrlo obran de manera diferente. Puede decirse que Steve Jobs es un auténtico genio, poseedor de un gran carisma, con el que consigue liderar Apple y hacer que fuera la gran competidora de IBM. Bill Gates es más oportunista y hace de la palabra su principal arma, sobre todo en las distancias cortas. Consigue, primero, hacer creer a IBM que posee un software que necesitan para mantenerse en el poder (y que en realidad no tienen) y, después, pasar inadvertido para Apple, haciéndole creer a Jobs que es un aliado, mientras desarrolla otros planes a sus espaldas.

Curiosamente, en su afán de alcanzar la gloria, ambas empresas recurren a la piratería y al robo de ideas de otros fabricantes. De hecho, la bandera pirata es uno de los símbolos adoptados por Steve Jobs en la sede de Apple. Apple se aprovecha de los inventos de Xerox (el ratón y el interfaz gráfico) para terminar de desarrollar un sistema operativo revolucionario. Microsoft adquiere un sistema operativo de un informático de Seattle para vendérselo a IBM (el MS-DOS) y luego, no duda en hacer otro software sobre la base del que tenían en Apple.

Aún así, puede considerarse a Jobs y a Gates como dos visionarios. Dos personas que supieron anticiparse al curso de los tiempos, invirtiendo y trabajando en el sector de la informática cuando nadie preveía el potencial que tenía. Nadie antes había pensado en comercializar ordenadores personales, asequibles al público general (Apple fue la primera) Tampoco se llegó a pensar que el software fuera un elemento fundamental para el funcionamiento del ordenador, pues era añadido como un extra más al comprar la máquina. Bill Gates fue el primero que vislumbró las grandes posibilidades económicas que tenía: por ello reclamó que desde IBM se le permitiera quedarse con los derechos del software que era instalado en cada ordenador de la marca. Revolucionó el mercado y comenzó a conseguir la gran fortuna de Microsoft.

De la pugna final entre ambas empresas, sale victoriosa Microsoft. A pesar de ser consciente de tener en el mercado un producto de menor calidad que el de Apple, Bill Gates logrará que su software sea el más usado en todo el mundo. Se demuestra así que a veces no es aquello que más calidad posee lo que mayor éxito consigue. La estrategia urdida por Bill Gates funciona a la perfección. Parece que, al final la frase que es el leitmotiv de ambos protagonistas durante la película, se cumple: “Los buenos artistas copian; los grandes, roban”.